La metacognición se muestra
como un método en el que el conocimiento, el control y la naturaleza se
apoderan de los procesos de aprendizaje. Dicho aprendizaje se puede impulsar y
sacar su máximo potencial por medio de experiencias de aprendizaje apropiadas.
De una u otra manera, cada estudiante y cada persona en general posee pensamientos
metacognitivos, los cuales les ayudan a saber si la manera en que están
aprendiendo determinada ‘’cosa’’ es la mejor o si se puede hacer de otra
manera, por eso es que este tipo de pensamiento es útil para cada persona, es
necesario para evitar caer en errores a la hora de ejecutar una acción o algo
en lo que se quiere destacar. Se percibe también como la manera en que los
humanos reflexionan y alcanzan objetivos. En la mayoría de los casos de
pensamiento metacognitivo, la propia persona ni siquiera conoce a cerca de este
método, lo cual es necesario que se enseñe en las instituciones para así evitar
caer en la desinformación. El papel del maestro es fundamental a la hora de
promover o no las practicas metacognitivas; se deben proponer métodos pedagógicos
adecuados para que la tendencia de este tipo de pensamiento se desarrolle en
cada estudiante, para que el conocimiento que se recibe no se pierda con el
paso del tiempo, como suele suceder cuando se aprende algo necesario para el
momento (exámenes, exposiciones).
También se debe tener en
cuenta que el objetivo de las prácticas metacognitivas no es solo llegar al
conocimiento, va más allá, como menciona la doctora Nelly Milley Rodriguez, “las
estrategias metacognitivas no solo van encaminadas al saber conocer o al
conocimiento, deben apoyar o ir encaminadas también a desarrollar la meta
atención, la meta memoria y la meta comprensión”. Teniendo en cuenta esto, será
mucho más fácil el llegar a un conocimiento puro y así lograr desarrollar la
tendencia metacognitiva al máximo.